La actitud atenta

Entra una señora mayor. Buenos días, buenos días. Al poco, un señor mayor. Buenos días, buenos días, qué fría está la mañana, sí, mejor dentro, claro que sí. Me recuerdan a los abuelos atentos: ella, entra exploradora; él, renqueando; los dos, elegantes, cariñosos, disfrutones —”Iba a invitar a mi marido a un café, pero he visto la máquina de escribir del escaparate, y le he dicho, espera, vamos a ver despacio qué es esto”—.

Me encanta la imagen: deben llevar juntos la vida entera, se saben todos sus chistes, recitan por lo bajini las anécdotas que el otro cuenta, pasan más ratos en silencio que hablando… Pero se ponen guapos, y salen a tomar café.

Él resulta ser amante del papel de origami, me cuenta que hizo talleres de plegado, también de caligrafía japonesa, que ya no los hace porque tuvo la mejor de las profesoras, y la marcharon, por ser demasiado buena. Ella ve unas pegatinas de gatitos que está segura chiflarían a sus hijas. Pero cuánto se parecen a los abuelos atentos, pensando todo el día, día tras día, en sus hijos.

  • ¿No me ibas a invitar a un café?
  • ¡Ay, sí! Pues otro día me llevo las pegatinas, que hoy voy con el dinero justo.

Aún en la puerta, hablamos un poquito más. Ella ya necesita su café y le entra la prisa; él, ahora, se encuentra a gusto, me desea que la bimba crezca fuerte, me invita a contactar con su antigua profesora, que de ser así, volvería a plegar y a escribir kanjis… Y al marcharse, lo dice: “Mira que tienes cosas bonitas, pero de todo lo que he visto, lo que más me gusta es el nombre.” Me pongo roja. “Es que Atentamente es una actitud tan de nuestra época que encontrarla de nuevo, en tu época, es hermoso.”

Y pienso: si los abuelos atentos hubieran presenciado esto, habrían ido con ellos a tomar café, la atenta un poco más tarde: se quedaría comprando pegatinas, para su nueva amiga.

 

Servilleta cumpleañera (I)

¡¿Un año?! Oigo visiones. Busco en el archivo, y sí, dice que ya ha pasado un año desde que escribí la primera servilleta, un poco antes de abrir Atentamente, para ir creando emoción-intriga-dolordebarriga ante la apertura de la tiendita de papel.

Es justo y necesario celebrar su primer cumpleaños de manera especial. Y mientras me planteo si contratar a Mario Testino para que haga unas foticos al blog… releo el servilletero entero.

¡No lo había hecho nunca! Recuerdo las primeras, escritas en el sofá de mi casa de ladrillo, servilletas-piloto en las que declaraba solemnemente las cosas importantes —”Atentamente es un modo de hacer las cosas, una forma de escoger papeles, sellos y tintas, una opción por ser amables tenderos, cordiales vecinos.”—

No entiendo a la gente que dice que no está bien reírse de sus propios chistes. A mí me hace muchísima gracia releer las servilletas de pequeñas catástrofes, como la del váter con delirios de grandeza, la puerta significada —esto es broma, querida, adoro todos tus portazos, gráciles y etéreos—, mis furias visigodas contra los iberdrolos, o los subtítulos que solo se leen por dentro del cerebro ante los de la peana.

Son muchas las servilletas que están garabateadas, de arriba abajo y aprovechando las esquinas, con las historias-regalo de los clientes atentos, los médicis, los romeros, enfáticos, callados… la corriente atenta. Me emocionan todas las servilletas donde aparecen los amigos, los abuelos atentos —”Nena, leo La Servilleta por el móvil. Pero no digas tacos.”—, y la abuelita Rosario —”Me gustan las naranjas y las pescadillas, si son pequeñicas.”— Su delirio, pinchado en el tablón del atelier, también cumple un año. Lo acaricio mucho. La recuerdo mucho.

Ya sé que hay blogs muy molones, con tutoriales que lo petan explicando cómo hacer scrap americano, encuadernación copta, o sellos al modo japonés. Le pregunto a la servilleta si quiere, como regalo de cumpleaños, un vídeo donde explique cómo imprimir facturas sin tóner. Se ríe, juguetona, y me responde, la muy cumpleañera, que su regalo será… Continuará.

En busca del nombre perfecto

(Chat con mi querida S.)

–       Ay, Marieta, no sé qué le pasa al Facebook contigo, que me pide todo el rato que visite La niña rubio.

–       La niña rubio… Pues sería un nombre precioso para mi tiendita de papel.

La sugerencia de S. no cumplía ni un solo requisito para ser un buen nombre –un buen naming, que se me noten los libros de marketing-: no era corto, no se asociaba naturalmente al negocio, no era fácil de recordar. ¡Era perfecto!

Escribí entonces a M. para pedirle que diseñara la identidad visual. Desde que se presentó al examen de Documentación con una camiseta de Google en la que se leía Voy a tener suerte, me ganó para siempre. Estaba segura de que era la mejor para imaginar mis sueños.

A los días, me llamó y me enumeró los requisitos de los libros de marketing. “No es que La niña rubio sea mal nombre, pero dale una vuelta, meritina, piénsalo más, inspírate, juega con palabras que tengan que ver con el papel, con papelerías… Y si no encuentras nada que te convenza más, a tope con La niña rubio.”

Dije que sí con la boca chica, porque yo ya sabía que mi nombre era perfecto. Aun así, pensé, busqué, jugué con palabras, hice una lista en el cuaderno… Y entonces -era por la tarde- llegó. Atentamente, escribí con mi mano zurda. A-ten-ta-men-te, pronuncié bajito. Atentamente… acaricié. Este sí que era perfecto.

Decidí probar su efecto diciéndoselo a mis queridos más queridos. Se lo escribí a R. en una servilleta mientras tomábamos unos vinos. Asintió. A mis padres, en una blonda que ya está guardada entre sus tesoros. M. M. –quien, en una servilleta, me regaló el nombre de este blog, grazie, ganzo!- apreció que era muy buen nombre porque siempre estaría el primero en las papelerías de las Páginas Amarillas.

Más que un nombre coherente, preñado de recuerdos, Atentamente es una solemne declaración de intenciones: un modo de hacer las cosas, una forma de escoger papeles, sellos y tintas; el cuidado en la música y las flores, el fundamento que sostiene los talleres, una opción por ser amables tenderos, cordiales vecinos.

Cuenta como quiero vivir. Es el nombre perfecto.