Que sepa pintar

“Buenas tardes: quería saber si tienen cuadernos para acuarelas tamaño A3.”

” Buenas tardes: no los tenemos pero los pedimos de inmediato, y en cuanto lleguen, le avisamos.”

¡Un mes! después:

“Apreciada L.: disculpa la demora. Por fin han llegado los cuadernos de acuarelas, por si aún sigues interesada.”

“No tenía ninguna prisa. Muchas gracias por la gestión. Me paso pronto por Atentamente.”

Así conocí a L., una mujer talentosa, inquieta, divertida, superamiga. Una vez, sus amigas le regalaron un taller sorpresa, y pasaron la tarde en el atelier, pintando bolsas de tela y riendo sin parar. Ella reprodujo la ilustración que le inspiró un libro de Paul Auster. A los pocos días se presenta en la tiendita: “Para ti, para darte las gracias.” Su Trilogía de Nueva York embellece la pared del atelier.

Este verano quiero cerrar unos días por vacaciones, bajar la persiana, viajar a un sitio que huela a mar. Unos días antes, aparece L.:

  • ¿No te vas de vacaciones?
  • Sí, quiero ir a un sitio que hue…
  • ¿Y vas a cerrar?
  • Pues sí.
  • ¿Y si me quedo yo?

Delante del ventilador, medito: es verdad que agosto es un mes tranquilo, pero hay gente que regresa a la ciudad, turistas que la visitan justo estos días, y si encuentran la tiendita cerrada, se llevan un leve chasco. Además, puede ser un buen entreno para ella, para familiarizarse con troqueladoras, washis y cuadernos, los productos que llevan código de barras y los que no, el pago con tarjeta, el confeti para los regalos… Y si las dos estamos contentas, podemos repetir más adelante. Además, hace mucho que no mecagoentodo me incomodo con la burocracia, y seguro que el alta en la seguridad social y la redacción del contrato me inspira muchas servilletas.

Decido preguntar a la bimba:

  • Bimba, ¿quieres que L. sea tu baby sitter?
  • ¿Y eso qué es?
  • Pues te cuida, juega contigo…
  • ¿Y sabe pintar?
  • Pinta bichitos y soldaditos.
  • ¿Y cuándo viene? ¿Viene ya?