Abuelos atentos

Dicen que el abuelo atento sólo sabe decir Sí/No, Gol, y Dónde está mamá.

No es cierto.

El abuelo atento también dice Voy ahora mismo, y coge su ordenata, lo echa al coche, y hace los 200 kilómetros que separan mi tierra santa de la tiendita de papel, para montar el plan contable, listar el inventario ―así lo nombra, listar, y yo me derrito― y poner orden en las facturas:

  • Nena, has pagado dos veces la misma factura.
  • Qué va.
  • Que sí.
  • Que no.

[Era que sí]

El día de la inauguración, la abuela atenta entra a hablar con los vecinos de Tribuna: “Oye, que sepáis que aquí al lado se ha abierto una papelería. ¡Y es colega vuestra!” Ante mi sonrojo, responde resuelta: “¡Si ni les he dicho que era tu madre!”

[Al día siguiente, llega una sutilmente extorsionada joven periodista, como que para hacer un repor]

Cuando les dije que iba a dejar mi trabajo y me iba a dedicar a leer, a correr, a viajar, a ver crecer mis plantas… los abuelos atentos me escucharon, y en lugar de arrearme un buen bolsazo “Pero qué hemos hecho con esta chiquillaaa!”, deciden: “Hala, que nos vamos ahora mismo a comer y a beber para celebrarlo.”

La abuela atenta va a todos sitios con sus pendientes de kimonos. El abuelo atento aparece con una máquina de coser para el escaparate. La abuela atenta cocina lentejas y cocidos. El abuelo atento los portea. El abuelo atento se echa la siesta en el sofá mientras la abuela atenta me acaricia el pelo: “Nena, leo La Servilleta por el móvil. Pero no digas tacos. Eres una papelera distinguida.” Y yo, con la cabeza en sus piernas almohada, le susurro que La Servilleta es más arrabalera, y que si no dice cojonescabronesiberdrolosjoputas tacos, se asfixia. Los abuelos atentos regresan a tierra santa prontito, que no haya niebla en la carretera. Si tienen temores o dudas, no los trasladan. Sólo dejan abrazos, bastones, orejas y táperes.

A veces, me dicen que Atentamente se me parece. Como yo me parezco a mis padres. Ojalá sepa enseñar a la tiendita de papel todo lo bello, lo bueno, lo verdadero, de sus abuelos atentos.

Anuncios

  1. Cómo me ha gustado este post, María…y después de haberte conocido, no te podria imaginar de otra manera. Los abuelos atentos tienen que ser así, como los describes, porque la atenta papelera no podria ser como es, sino es a traves de ellos. Gracias a los abuelos y a la papelera. Da gusto encontrar personas así de atentas por la vida. Besitos
    Gema

  2. Pingback: La actitud atenta « La servilleta

  3. Pingback: El qué y el quién « La servilleta


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s